(Presentación de un recorrido relámpago por la literatura española, con duración de 20 horas, diseñado para alumnado de bachillerato).
¿Por qué invertir tiempo en el estudio de la Literatura? El tiempo es oro. ¿Qué no estamos acaso en pleno Siglo XXI, era de la productividad y progreso? ¿O no será que en realidad nos debatimos en la era de la explotación y el retroceso? Presenciamos el imperio de la técnica sí: al servicio de la industria y el consumo; la técnica humillada ante la industria que vomita incesantemente unos objetos cuya obsolescencia ha sido perversamente planificada, unos objetos cuya superproducción y consumo, en vez de enriquecer la vida humana, están destinados a subyugarla y empobrecerla. Así las cosas, resulta que hay libros que son objetos singulares, puesto que constituyen, como decía Borges, una extensión de la mente. Si esto fuera así, para la calidad de prótesis que encarnan, todavía nos saldrían baratos. Resulta también que hay libros que no caducan, sino que con el tiempo se engrandecen y se reactualizan. Son unos objetos muy convenientes de los cuáles rodearse; no falta el loco que les apuesta más que a los robots domésticos más avanzados. En sus sucesivos formatos -pergaminos, libros empastados, libros electrónicos- prueban su calidad de tecnología netamente inteligente, ya que en vez de ahorrarnos esfuerzos para que podamos arrullar nuestras funciones sensoriales y cognitivas en el puff de la pereza, nos animan a extremar nuestras alertas, a predecir, a sacar inferencias, a replantearnos las leyes por las cuáles nos explicábamos el mundo y a nosotros mismos. Entre esta índole de libros se puede contar a los que versan sobre ciencia, arte, estudios sociales, filosofía, psicología… y faltaba más, esa pandilla de escritos raros, que juegan con el lenguaje, las anécdotas y los personajes, y los presentan para su disfrute envueltos como suculentas golosinas -no pocas veces envenenadas- en unas estructuras conocidas actualmente como literarias. La intensidad que se puede extraer de ellas no sólo transubstancia el tiempo, sino que nos precipita a estados críticos la química de la existencia. No se puede esperar otra cosa luego de haber visto el mundo detrás de otras córneas ni de haber besado a unos seres que nos exceden con unos labios que no son los nuestros. La literatura es el espectáculo no de la reproducción, sino de la gestación del mundo a través de las operaciones demiúrgicas del cerebro humano.
Ahora bien, ¿por qué estudiar en México, en pleno siglo XXI, Literatura española? ¿Es que se trata de seguir promoviendo el colonialismo cultural? ¿Qué interés puede tener para nosotros la historia de las ideas y de las artes en un país que no es el nuestro, que vino a destruir nuestra cultura? Me cuesta mucho trabajo contener la risa ante este tipo de preguntas, siempre formuladas en castellano por una persona vestida a la moda occidental y con un teléfono celular en la bolsa. Ensayemos alguna respuesta:
No ha sido escaso ni intrascendente el legado cultural que los reinos agrupados en la Península Ibérica -donde la influencia mayor ha sido de Castilla, pero donde no pueden soslayarse las aportaciones de los otros Reinos Peninsulares- han arrojado sobre los países latinoamericanos que algún día fueron sus colonias. Si nos vamos un poco más atrás de esta Conquista que en lo más hondo nos concierne de este lado del Atlántico, tan atrás como el año 218 a.C., cuando los romanos desembarcaron en Ampurias, entenderemos que la Península Ibérica vio a su vez a una enorme cantidad de sus pueblos nómadas perder sus lenguas y costumbres ante el largo brazo de Roma, que la transformó en Hispania. Más por las malas que por las buenas, estas personas tuvieron que zamparse el latín y el arte de trazar caminos. Fue así que sobrevino una suerte de unificación forzada y hasta que esta plataforma política estuvo firme se hicieron posibles en Hispania la transmisión de las artes imperiales y las altas disciplinas del pensamiento que se venían desarrollando desde los gimnasios de la Grecia Clásica. Muchos siglos después, Roma caerá y van a afirmarse los Reinos Hispanos. Castilla ganará preeminencia, caerá durante ocho siglos bajo el dominio árabe, bajo el que se enriquecerá, y tras sacudírselo de encima y declarar una unificación territorial y religiosa muy arbitraria, buscará nuevas rutas de comercio, cruzará la mar, se encontrará con nuestro continente y aprovechando las fricciones intestinas y el atraso tecnológico de la población nativa, convertirá vastas porciones de esta fértil tierra en sus colonias principales.
De ahí la importancia para nosotros, los mexicanos contemporáneos, como pueblo mestizo hipnotizado ante el embrujo de la identidad norteamericanizante y globalizada , de estudiar con el mismo ahínco que nuestra herencia indígena, las manifestaciones culturales españolas, fecundísimo patrimonio cultural que para bien o para mal subyace en nuestro hemisferio étnico gestado al otro lado del Atlántico.
El presente curso pretende acercar a las y los estudiantes al conocimiento de la literatura española en algunas de sus manifestaciones, tocando autoras y autores tradicionalmente promovidos desde las más rancias Academias; pero aquí se ha hecho espacio también para algunas autoras de enorme valía, aunque rara vez consideradas en antologías de letras españolas.
Unas palabras sobre el enfoque tópico y metodológico del presente curso. Una obra literaria es como una ciudadela gigantesca: si los lectores la enfocamos con el ojo del explorador intrépido, encontraremos más de un punto de abordaje; pero al final deberemos decidirnos por uno. Una vez que hayamos ingresado y apreciado lo que hay dentro, regresaremos y, si somos generosos, invitaremos a otras y a otros para que entren por el punto que a nosotros nos franqueó la entrada, vean lo que nosotros vimos y, si son curiosos, atisben más allá y regresen con sus propios tesoros. Ahora pensemos no en un libro, no en una ciudadela; abarquemos con la imaginación una península que se extiende a lo largo de 504, 645 kilómetros cuadrados. A través de esta alegoría intento explicar por qué han pasado de moda los arrogantes «abordajes totales». Así, dado que la balanza de los estudios literarios ha estado inclinada durante muchos siglos hacia la perspectiva de los varones, esta vez se hará hincapié en lo femenino, tanto en el plano de la representación como en el de la creación, toda vez que mediante el estudio de la construcción de una identidad genérica, puede arrojarse luz sobre la otra (o sobre las otras). El lapso histórico estudiado transita desde la Baja Edad Media, con el Cantar del Mío Cid, hasta principios del Siglo XX, con un repertorio de tempranas autoras hoy consideradas feministas.
Sirva el presente curso como fuente no sólo de aprendizaje, sino sobre todo de placer, reflexión y asombro.
Daniel Carpinteyro, 2014